Carne hecha, poco hecha o en su punto: ¿Cuál prefieres?

Como se suele decir, en la vida hay tres tipos de personas: las que prefieren la carne muy hecha, las que les gusta poco hecha, o las que disfrutan saboreándola en su punto.

Sin duda alguna este es un debate muy frecuente en cenas, barbacoas o reuniones con amigos o familiares. Cualquiera de estas tres formas está permitida en las cocinas, solo dependerá de los gustos y preferencias de quién vaya a consumir la carne. Pero lo cierto es que no todo vale cuando la cocinamos de alguna de estas maneras.

Hoy, en Julián Martín, te traemos una serie de recomendaciones a saber sobre cada tipo de cocinado.

Los chefs la prefieren poco hecha

En muchas ocasiones, cuando vamos a un restaurante y pedimos un plato con algún tipo de carne, la mayoría de las veces nos la sirven poco hecha (a no ser que nos hayan preguntado previamente e indiquemos lo contrario). Esto se debe a que, los grandes chefs, han mostrado en más de una ocasión su predilección por las carnes poco hechas.

Cuando se sirve la carne poco cocinada, las cualidades y el sabor del alimento se mantienen fieles al producto. Aunque es cierto que hay quien tiene reparo en consumirla de esta manera por su aspecto más rojizo.

Para cocinar de esta manera la carne, es preferible sellarla durante su cocción, para evitar que pierda su jugosidad.

Bien hecha no es igual a quemada

Para cocinar la carne bien hecha, el cocinado ha de ser muy lento. La carne, por dentro, alcanza los 70ºC y, por tanto, la pieza adquiere un tono marrón tanto por dentro como por fuera. Debemos evitar la cocción excesiva para que la carne no pierda sus propiedades y sabor. Lo ideal sería una capa exterior ligeramente crujiente y un interior de un color algo más claro.

En el término medio se encuentra la clave

Ni blanco, ni negro, los términos medios siempre son buenos. Una de las mejores opciones para saborear la carne, es cocinarla en su punto. Esta técnica logra una temperatura cercana a los 60ºC. De esta manera, el producto preserva su gran jugosidad, a la vez que logra una superficie ligeramente tostada. Para potenciar aún más su sabor, es importante que la carne no se sazone en crudo, si no cuando ya está sellada.

Sin duda alguna, este tipo de cocinado es uno de los más solicitados entre los comensales de nuestro país.

Ahora que ya sabéis unos truquitos para saborear la carne en sus tres estados, ¿Con cuál os quedáis? ¿Sois más de carne poco hecha, muy hecha, o en su punto?