Nuestra Filosofía

“En Julián Martín queremos acercar al público los intensos sabores de los productos elaborados a partir de una materia prima única: el Cerdo Ibérico. Por eso contamos con nuestras propias granjas de cría tanto en la zona de Guijuelo como en el sudoeste de la península ibérica”

Así nuestros cerdos 100% ibéricos pueden también campear y disfrutar de la campaña de bellota en nuestras propias dehesas donde disponen de espacio suficiente para un correcto desarrollo, alimentación y ejercicio. Esto último imprescindible para la infiltración de grasa, condición esencial para la concentración de aromas y sabores que nos ofrece esta raza única en el mundo.

La Raza Alentejana

“El cerdo de Raza Alentejana es descendiente directo del sus mediterraneus o jabalí del sur, debido a su genética y la inexistencia de cruces con otras razas, presenta una gran “rusticidad” y adaptación a la vida en libertad y por tanto registra una capacidad superior de almacenamiento de grasa intramuscular”

Históricamente preservado en Portugal (sin cruzamientos), es considerado actualmente una de las razas más puras existentes en la Península. En este momento, el libro genealógico del cerdo alentejano tiene inscritos únicamente 9.000 reproductores.

Finca Valle Ferreiros

“Las dehesas del Alentejo abarcan un área de 1.125.000 ha (un 35% sobre el total de la Península) y no han sufrido la sobreexplotación que han sufrido en España, dado que tan sólo el 20% de dicha superficie se emplea para la producción de esta raza”

En nuestra finca Valle Ferreiros (500 ha.) los primales se crían en libertad con una alimentación natural durante al menos un año antes de su entrada en montanera: No se busca el engorde de los cerdos, sino su crecimiento y fortalecimiento óseo para un mejor aprovechamiento de la montanera.

La Montanera

“En el momento en que las bellotas caen de los árboles (Desde finales de octubre hasta principios de marzo), los cerdos recorren grandes distancias en busca de este manjar, rico en ácido oleico, el cual constituye la base de su excelencia organoléptica y ayuda a reducir el colesterol malo”

También se alimentan de pasto, fuente de proteína y vitamina E que ayuda a prevenir el envejecimiento celular. Y las largas caminatas proporcionan al cerdo ibérico una importante consistencia muscular y favorece la infiltración de grasa en la carne dando lugar a las características “vetas”.